" Cada salida, es la entrada a otro lugar"


Este blog pretende transmitir la belleza y peculiaridad de lo cercano, los lugares que nos transportan en el tiempo y en el espacio. Rincones de nuestra geografía mas próxima que nos dejen sin aliento o nos transmiten una paz necesaria en momentos de dificultad. Espero contribuir a que conozcamos un poquito mas dichos lugares, y a despertar la curiosidad del lector para que en su próxima salida, inicie la entrada a otro lugar... un lugar al que viajar sin necesidad de sacar billete
.







lunes, 25 de abril de 2016

ASÍ REZA ESTA CURIOSA TRANSCRIPCIÓN


“Mas yo diría que conspiraron Ballester y Las Torres en formar en este su descendiente y consanguíneo, uno como compendio de todos, heredándole sus mayores talentos en lo noble, en lo militar, político y literario. De todo tiene mucho dentro de casa, sin que necesite de pedir gracia a la fortuna. Bastante Don Vidal de Blanes, séptimo abuelo suyo, virrey de Mallorca, descendiente de la Real Casa de Saboya. Don Jayme García de Aguilar. Señor de Alaquas, su sexto abuelo, Vice-chanceller del supremo consejo de Aragón; Don Pedro Agustín Morla, su tercer abuelo, del Consejo de su Majestad y su Ministro, por lo civil, en la Real Audiencia de Valencia, autor de la insigne obra: Vtriufque Juris Emporium; Don Blas Ballester y García; fue bisabuelo, y su hermano Don Pedro, primos segundos y cuñados de Don Gil Cebrián, señor de Fraella y Alamín, bisabuelo del ilustrísimo señor Don Miguel Vicente Cebrián, Obispo de Coria, y del Excelentísimo Señor Conde de Fuenclara, Embajador por su majestad en Venecia. Habiendo sabido Don Blas y Don Pedro que se habían tumultuado los moriscos que había en Calanda, contra el Gobernador de la villa Don Thomas de la Cabra, bajaron de la de Alcorisa con gente armada a propias expensas y libertaron al Gobernador, y continuando en manifestar su valeroso espíritu, sirvió el primero al Rey en Milán, y el segundo en Flandes con especiales créditos. Don Pedro Jerónimo Ballester, su tío, que sirvió el empleo de Comisario General y de Inspector de Infantería al ilustrísimo señor Fray Don Blas Ballester y Morla, también tío suyo, caballero de la Gran Cruz de la Sagrada Religión de San Juan, dignidad de Gran Conservador de la misma Orden, y Comendador de Barbastro, Gobernador de Monzón y Comandante General de Barbastro, y su partido, el Excelentísimo Señor Don Fernando de La Torre, quinto abuelo de V.S. capitán general de las Malucas; Don Pedro de La Torre, cuarto abuelo, de V.S. capitán de una de las galeras de España en la celebre batalla de Lepanto; El Señor Don Sebastian de La Torre y Borras, padre de V.S., Marques de Santa Coloma por su gran merito y distinguida naturaleza; Don Francisco de La Torre, primo de V.S., Caballero del habito de Calatrava, cuyo primoroso ingenio, quedo grabado para perpetuos elogios en la obra que escribió de San Francisco Javier; Don Juan de La Torre y Don Jayme Borras, el primero sobrino y el segundo tío de V.S., el primero Inquisidor Decano en el Santo tribunal de Valencia, el segundo Caballero del habito de Montesa, Señor de la Baronía de Ortells, Gobernador de Alicante y General de la Artillería; Y para realce de todos el señor Don Diego Ballester y Morla, dignísimo esposo de V.S., que por su gran virtud, saber y entendimiento fue el oráculo de nuestro país mientras vivió, y aun fuera del reino voló su nombre, pues mereció por el y su mucha autoridad, que el Rey nuestro señor, le escribiera encargándole asistiese a las Cortes de Aragón en su nombre; Y finalmente V.S, su madre, de quien porque su gran modestia no lo agravie, dejare de celebrar su gran dirección, caridad, gobierno y espíritu, contentándome con decir que es V. S. una de las heroínas del reino.”

Junio de 1734

Es parte del libro titulado “Combate intelectual con que se impugnan tres discursos del teatro crítico del Rmo. P. M. Feijoo obra apologética”, escrito por el alcorisano Manuel Mariano Ballester De La Torre.
El prologo, escrito por Don Joseph Domingo, Presbítero y Racionero de la iglesia de Épila,esta dedicado a la madre de Don Manuel Mariano Ballester. En él nos habla del linaje de la familia, y de todos los cargos ocupados por ellos durante su historia.

Lo interesante de este relato, no solo es confirmar la importancia que esta familia alcorisana, fundadora de nuestro pueblo tal y como lo conocemos hoy, tuvo en la historia de la Corona Aragonesa y de España, también se confirma la estrecha relación entre los Ballester de Alcorisa y los de Manacor.
Manuel Mariano Ballester De La Torre, fue uno de los más ilustres vecinos de Alcorisa. Sobrino de Pedro Cebrián y Ballester, el Reyecico de Aragón. 

En definitiva, este libro de Don Manuel Mariano Ballester y De La Torre, ilustre vecino alcorisano, no solo confirma que el tronco familiar de los Ballester de Alcorisa y los de Manacor fue el mismo, también nos abre una vía de investigación que hasta ahora yo no conocía, un hilo del que tirar. 



MANUEL MARIANO BALLESTER Y DE LA TORRE

“Natural de Alcorisa (Teruel), nació el 11 de marzo de 1696. En su juventud recibió el hábito de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, en la que profesó y desempeñó relevantes cargos; a los veintiocho años fue nombrado Sargento Mayor de la misma y seguidamente Teniente Coronel y Teniente de Dragones de su gran Maestre Frey D. Manuel de Villena. Fue más tarde Castellán y Presidente de la gran Corte de la Castellanía, Mariscal de Campo y Comendador de varias encomiendas. Muy inclinado al estudio y al desarrollo científico de la época, escribió una obra de carácter polémico, impugnando tres artículos del Teatro Crítico Universal de Feijóo, que publicó su amigo José Domingo Racionero de Epila y que mereció una réplica del P. Sarmiento. Falleció en Zaragoza en 1740.”

martes, 5 de abril de 2016

CALLE RECTORIA Nº 3, FORNOLES



PRONOSTICO

“Es error el pensar que no pueda un hombre perecer por el afecto melancólico-maniático, porque dado que este mal, siendo solitario, esto es, de por sí solo, no sea mortal; pero lo es muchas veces por los adherentes que inevitablemente se le allegan. Si el rey no tuviera otra cosa que vencer que este afecto melancólico,  fuera larga la carrera de su mal, pero la pasaría con firmes esperanzas de salir bien de ella; mas como en su Majestad no es solitaria la melancolía, sino acompañada de varios adherentes que se le juntan, de ahí nace el que sea enfermedad peligrosa. La circunstancia de despertar después de un largo sueño con turbación y mayor agitación de la mente, arguñe en el humor atrabiliario una acrimonia maligna y no sujeta a acoccion, por donde es señal de ser la melancolía peligrosa”

 
Este texto es un extracto del diagnostico incluido en los discursos que Don Andrés Piquer Arrufat, médico de cámara de su Majestad el Rey Felipe VI, escribió sobre el estado de salud del Monarca, sobre la enfermedad que padecía.

Fernando VI, pese a ser apodado “el Prudente” o el justo, en el final de su vida enloqueció, su salud mental fue un quebradero de cabeza para los médicos de la corte, pues no había día que el Borbón no fuese el protagonista:

“Durante ese tiempo se mostró agresivo —«tiene unos impulsos muy grandes de morder a todo el mundo», escribió el infante Luis a su madre Isabel de Farnesio— y para calmarlo le suministraban opio; intentó suicidarse en varias ocasiones y pidió veneno a los médicos o armas de fuego a los miembros de la guardia real; jugaba a fingir que estaba muerto o, envuelto en una sábana, a que era un fantasma. Cada día estaba más delgado y pálido, lo que se unía a la dejadez en su aseo personal. No dormía en la cama sino sobre dos sillas y un taburete” WIKIPEDIA.
 
Todos esos devaneos psicológicos, esas continuas salidas de tono, esos arrebatos suicidas… los vivió en primera persona su médico de cámara, Don Andrés Piquer Arrufat.

Andrés Piquer, tras cursar sus estudios en Valencia,  tras formarse, ganándose una gran reputación, en el Hospital General de la capital del Turia, fue reclutado en 1751 por el Marques de la Ensenada como medico de cámara supernumerario de Fernando VI. El Monarca falleció en 1759. Ocho años de duro trabajo, ocho años tratando la enfermedad mental del Rey y los problemas respiratorios de la Reina Doña Barbará de Braganza, que fallecería en 1758.

Precisamente fue ese último año el más duro para el monarca. La muerte de su esposa acrecentó su rápido deterioro mental, lo que supuso un verdadero reto para Don Andrés Piquer. Un reto y una oportunidad para estudiar las consecuencias de las enfermedades mentales en el ser humano, independientemente de su condición o posición.

Aquel reputado doctor, que llego a ser Vicepresidente de la Real Academia Medico-Matritense era nacido en Teruel, fornolense para más señas. Fue allí, en la localidad matarrañense, donde Don Andrés vio por primera vez la luz del sol. En una casa, ya desaparecida, sita en la calle Rectoría numero 3.

Pese a que la casa sucumbió al paso del tiempo, los vecinos de Fórnoles todavía recuerdan hoy el lugar donde estaba ubicada. El sitio exacto donde vino al mundo el que sería su vecino más ilustre, su vecino más reconocido por la medicina internacional de la época. 


DON ANDRES PIQUER ARRUFAT, UN TUROLENSE ILUSTRE.